sábado, 17 de mayo de 2008

Programa Primer Empleo de la APM

La Asociación de Prensa de Madrid (APM) lleva desarrollando ininterrumpidamente desde el año 2001 una excelente iniciativa conocida con el nombre de programa "Primer Empleo".
Desde su inicio, gracias a la colaboración de las facultades de periodismo madrileñas (a excepción de la Rey Juan Carlos) y de numerosas empresas, se han destinado un total de dos millones de euros con el fin de otorgar a unos pocos privilegiados un año completo de trabajo desempeñando labores de comunicación en una empresa de renombre.

El aspecto más destacable de este programa es precisamente lo que se ofrece, pues no estamos ante una oferta de becas ni de prácticas remuneradas, sino ante un contrato de trabajo de un año de duración en una de las entidades colaboradoras. Entidades como BBVA, Caja Madrid, Cepsa, El Corte Inglés, Endesa, Grupo Leche Pascual, Iberdrola, Repsol y Telefónica llevan prestando su apoyo desde el primer año a la APM en esta noble iniciativa.
Sin la adscripción de las facultades de periodismo de Madrid esta actividad no sería posible, pues éstas instituciones constituyen la pieza básica dentro del engranaje que une empresa y alumno.

Llama poderosamente la atención la ausencia de la Universidad Rey Juan Carlos , única facultad pública de comunicación de Madrid que no está adscrita al programa.

¿Cuál es la justificación que explique este recorte de posibilidades? ¿Por qué los alumnos que cursen estudios de periodismo en esta universidad tienen una opción menos de optar a un primer empleo?

Cada año son más los puestos de trabajo que la APM ofrece a los jóvenes estudiantes de periodismo residentes en Madrid. En la convocatoria de 2008 se pueden contar hasta 28 adjudicaturas en medios de tan reconocida posición como Telecinco, Cadena Ser, Agencia EFE o Globomedia.

¿Hasta cuándo tendrán que esperar los alumnos de la URJC para poder aspirar a una porción del pastel?

Sin ánimo de parecer partidista o demagogo, he de decir que me parece muy frustrante y triste que una universidad pública destine más energía al patrocinio de festivales de música de cuestionable interés docente, que no lucrativo, y haga oídos sordos ignorando iniciativas vitales como la expuesta en esta entrada.

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