martes, 24 de abril de 2007
Reflexiones de un tío a punto de palmar
Cagarse
Si en vuestra casa estáis hartos de oir como vuestra madre, padre o pariente al que le guardas respeto os dice "ALaaa niño que fino eres!..." cuando decís "voy a cagar" o "voy a dejar una mierda o mojón"... ¡se acabó! Aquí tenéis las excusas definitivas para cuando os estéis cagando:
Voy a negociar la liberación de rehenes.
Voy a sacarme una duda.
Voy a liberar a Willy.
Voy a soplar la vela, antes de que se me caiga la torta.
Voy a mandar unos troncos al aserradero.
Voy a sacarme un peso de encima.
Voy a despedir un amigo del interior.
Voy a echarme un cake.
Voy a tirar la basura.
Voy a desalojar al inquilino.
Voy a manchar la porcelana.
Voy a echar una boya.
Voy a echar un topo al remolino.
Voy a hacer una escultura efímera.
Voy a hundir un zeppelin.
Voy a externar mi malestar.
Voy a hacer debutar a los mellizos.
Voy a sacar un tren del túnel.
Voy a tumbarle el puro al cachetón.
Voy a hacer unos adobes.
Prestame tu baño, voy a dejarte unos lodos.
Artística: Voy a pintar un angelito negro.
Ecológica: Voy a reciclar material biodegradable.
Filosófica: Voy a pasar de lo abstracto a lo concreto.
Culinaria: Voy a ponerle sabor al caldo.
Romántica: Voy a entregar unos bombones.
Políticamente incorrecta: Voy a liberar a Nelson Mandela.
Franca: Me voy a sincerar.
Bien intencionada: Voy a sacar lo mejor de mi.
Coqueta: Me voy a echar agüita en los cachetes.
Voy a desechar una hipótesis.
lunes, 23 de abril de 2007
Transporte Público
Un servidor no es capaz de responder a estas cuestiones que aterrorizan a millones de personas (por no hablar de los incontables e indeseables casos de insomnio que provocan) pero una cosa os puedo afirmar: La gente usa el transporte público, y por desgracia, la mayoría de la gente lo usa mal.
Así pues, tan sólo quería decirte una cosa a tí. A tí, mal consumidor de Metro Madrid. A tí mal consumidor de Cercanías Renfe, y a tí, mal consumidor de cualquiera de los autobuses de la EMT:
-No quiero oír desde la otra punta del vagón como te cagas en tu jefe.
-No quiero saber que dentro de tres paradas te bajas para hacer X cosa en X sitio a X hora.
-No quiero oír tus apasionantes conversaciones de teléfono con la que dices es tu mejor amiga.
-No quiero oír tu Reaggeton/flamenqueo o cualquier música en tu móvil.
-No quiero que me empujes (si no es con motivo)
-No quiero que hagas ruido con el asiento que automaticamente se pliega cuando te levantas.
-No quiero oír tu mp3.
-No quiero oler tu hedor(quiero que te duches)
-No quiero que me mires más de una vez a los ojos
-No quiero que me mires por el reflejo del cristal (también tienes una vez de comodín)
-No me preguntes más de una vez si me bajo en esta parada. Te facilitaré la salida sea como sea.
-No quiero que grites como un poseso cuando pasemos por un bache o por un frenazo.
-No quiero que hables mientras el servicio de megafonía nos informa cómo actuar en una situación de emergencia
-No quiero que comas kikos, patatas o cualquier cosa minimamente molesta.
-No quiero que me hagas la vida más difícil cuando llevo maleta o carrito de viaje.
-No quiero que tires el "periódico" "QUÉ", "20 Minutos" o similar a la papelera.
Y por supuesto, No quiero que me empujes a la vía.
jueves, 19 de abril de 2007
No-ticias
No-ticias.
Estás viendo un telediario. Acabas de regresar del trabajo. Tu único objetivo es tener una ligera idea de los cuatro o cinco sucesos más importantes del día. Quieres saber qué noticias han hecho que hoy sea hoy. Pero en lugar de eso, para tu sorpresa te encuentras con tortugas bicéfalas, rodeos en Arizona, canguros padeciendo fiebre y amapolas gigantes.
Estás viendo un telediario.
Hoy me gustaría criticar brevemente el panorama informativo televisivo en la actualidad, el cual me parece deficiente.
Hoy en día es muy difícil encontrar unos informativos medianamente decentes, con rigor y noticias verdaderamente importantes.
En Antena 3 por ejemplo se da relevancia a una única noticia del día, o como mucho dos. Pero se obvian muchísimas noticias de ámbito nacional e internacional que podemos leer en los periódicos, cediéndo esos minutos televisivos a cada vez más noticias de sucesos irrelevantes como la celebración de la Semana Santa en Tokio o la más reciente persecución policial en Texas.
Como dijo Susana Griso en su visita a la facultad en Abril del 2006, la televisión cada vez más depende de las audiencias, y eso también se está viendo reflejado en los telediarios. Programas que en mi opinión deberían centrarse en su labor primordial en lugar de la espectacularización.
El panorama no es mucho más tranquilizador en privadas como Cuatro (que bastante tiene con Iñaki Gabilondo en sus filas dando su opinión del mundo) o Telecinco, cadena que a juzgar por sus informativos, parece haber trasladado todo el plantel antiguo de "Mamachichos" y derivados de su primera época a la planta de informativos.
En resumen, me parece que en lo referente a la televisión, hay poco espacio dedicado a la información (recordemos encima que los informativos matinales se han visto reducidos a un espacio de tiempo irrisorio, dando prioridad a los dibujos animados y a los magacines).
Además, el poco tiempo que se le dedica a la información, cobran gran protagonismo noticias de dudosa relevancia pero de evidente morbo.
miércoles, 18 de abril de 2007
Traigo respuestas, como siempre

Pues sí, las traigo. Es más, yo diría que va a resolver lo que probablemente os estaréis preguntando mientras os estéis leyendo estas líneas. Os lo pondré fácil. He aquí la pregunta: ¿Existe Frikilandia, o algún lugar dónde se reúnan bastantes de estas "personas" que consideramos frikis? Pues tengo la respuesta, y es que SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Os sitúo: un buen día consulté a Cris (ese ser pequeñito y a la vez entrañable) sobre la posibilidad de acudir de público a un programa de tv y a cambio ser remunerado con sucio dinero. Ella, con su habitual simpatía, me contestó que cuando quisiera. Pues bien, se nos puso en gana la semana pasada. Un grupo de universitarios no muy cuerdos, encabezados por la ya mencionada Cris, acudimos a animar un programa en clara decadencia: La ruleta de la Suerte. Un grupo de superhéroes, de valerosos guerreros dispuestos a hacer del plató la La ruleta todo un campo de batalla, y que estaba compuesto por los siguientes efectivos: Álvaro (como SupermanNotas), Rober (como El Zorro), Diego (como Spiderman), Cris (como la Pek), Esther (como La modosita), Incausa (como Doble C), Tony (como Billy), Paula (como La correcta) y un servidor (como Joe).
Sin más vacile que alguna broma sobre los patos y el curioso parque con ese nombre situado Fuenladelfia, nos subimos al bus a las 7.15 de la mañana, aún perplejos por nuestros singulares compañeros de viaje: frikicientas marujonas que rozaban el medio siglo de edad y que, en ese momento, resolvieron la duda que tenía sobre la autoría del agujero en la capa de ozono que existe sobre Fuenlabrada. Efectivamente, ellas habían conseguido eso y a la vez enriquecer a todas las empresas que comercializan laca en todo el mundo. Aparte de esta mayoría, también nos acompañaban algunos seres, curtidos ya en mil batallas televisivas y con el resto de la semana programada en función de los diferentes shows televisivos que se emiten en tv, y a los que pensaban acudir, aunque les fuese la vida en ello.
Al llegar allí, tras pasar un exhaustivo control policial y registrarnos hasta dejarnos en pelotas (lo habéis adivinado, le vieron la cara a Incausa y no les quedó más remedio), tuvieron el detalle de obsequiarnos con un café y un bollo, que, por su sabor, seguramente estaría cadudado. Acto seguido y como si de un rebaño se tratase, nos pasaron a todos al plató, demasiado chichi para un programa de tanto nivel cultural. Aún atenazados por los nervios, fuimos colocándonos en el graderío según nos indicaba la doble de la novia de Fernando Alonso en las escenas de riesgo de los videoclips, cuando de repente la azafata del programa, Paloma, hizo su entrada en el plató. En ese momento todos los hombres presentes allí tuvimos una erección mental. Incluso algún espontáneo (El zorro) intentó camelársela con un saludo y un guiño, que quedaron invalidados cuando segundos después le espetó: "Yo no soy freak". Lo comprendo, era necesario diferenciarse de la gente presente allí. Menuda sub-especie, como diría Doble C. Minutos más tarde, hizo su entrada el presentador, y a grabar. Empieza el show.
En cuanto la ruleta se puso a girar empezó la guerra del primer programa. Nuestro grupeto, situado en el centro de la grada, separaba a los dos bandos de viejas, enfrentadas por una cuestión que las hará irreconciliables el resto de su existencia. Exacto, peleaban por la supremacía melódica de la grada. Ambos bandos se enfrascaron en una lucha fratricida por ser las más originales y efectivas a la hora de crear cánticos de ánimo. Las señoras de la derecha, más numerosas, y a las que llamaremos el "Frente Laca Este", eran las más entonadas y a las que más gente seguía. Además, tenían el beneplácito del animador. Las de la izquierda, el "Frente Laca Oeste", eran más deslenguadas y atrevidas, pero con escaso apoyo, y fueron las que empezaron la posterior reyerta y, además, nos dedicaron alguna lindeza que otra las cabronas. El caso es que los descansos se convirtieron en una confrontación constante, y el plató se convirtió en el desagradable y a la vez divertido escenario de cortes de manga, ironías, tropelías e insultos que ambos bandos se proferían, pero que, por suerte o por desgracia, terminó ahí, en el primer programa. En lo que se refiere a los concursantes, se la dimos parda a Rafa, que tenía un extraño parecido con el compañero universitario Joaquín, y que , precisamente, a partir de ese día está amenazado de muerte por éste último. El chaval era un pringao, no pudo con Pedro el modernito, pero aún así le animamos hasta en la final, en la que él no estaba. De la tercera concursante ni siquiera recuerdo el nombre.
El segundo programa fue un truño, un mojón, un cirote, lo único reseñable fueron nuestros ánimos constantes. El tercero y último fue el despolle total, el éxtasis, el no parar de reír durante todo el tiempo que duró su grabación, y en el que dimos tanto la nota que pasaremos a la historia del programa como los más frikis. Hubo de todo, pero sobre todo mucha guasa. Además se produjo algo histórico: el presentador, el feo ese, Jorge Fernández, subió a la grada con Álvaro, Rober y Diego, a los que él bautizó como Superman, El Zorro y Spiderman. Sus frecuentes despolles y comentarios ingeniosos terminó por excitar al "guapo?" presentador, que tuvo que subir a hacer el numerito y a hacerse un poquito el gracioso. Por otra parte, el triángulo formado por los obreros de este blog desplegaban su riqueza léxica en forma de ánimos para los concursantes con adjetivos como "espléndido", "magnífico" o "estupentástico". También digno de mención fue algún grito de La Pek, que, aún así, estuvo más callada que de costumbre, aunque no tanto como Esther y Paula, casi desapercibidas, aunque la primera se soltó algo en el tercer programa cuando le espetó al presentador algún grito del estilo de "guapooo!!", y cosas por el estilo.
Mención especial merecen un concursante de este último programa, y que ya desde el principio se perfilaba como un perdedor, con camisa azul (creo recordar que de cuadros) y con un aspecto desgarbado que no inspiraba confianza ni al más confiado del planeta. Pues bien, este tipo, llamado Fernando, no se merece otro apodo que no sea "el peor concursante jamás habido y por haber en La ruleta de la suerte". No existe tío más torpe sobre la faz de la tierra. ¿Cómo se puede, en un panel prácticamente resuelto y con solo tres huecos, en el que no puede ir ninguna vocal, más que nada porque no tendría sentido, va el desgraciao y dice que compra la U?!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Pero será maldito hijo de la grandísima perra!!!!!!!!!!!!!!! Menuda ostia que le hubiese apretado cualquier ser humano con dos dedos de frente y en sus cabales. En fin, vamos a dejarlo que me exalto. Será capullo, con 0€ que se fue a casa. Seguro que le hicieron pagar el bocadillo y todo. Me fui con 21€ más que él de allí y eso que no concursé. Maldito bastardo. Joder...
En fin, no pudo ser mejor. ¿Queréis un titular? Os lo daré: "Desfase en Frikilandia". Un saludo Frikerssssss.
domingo, 15 de abril de 2007
Dos maneras de decir una misma cosa
“El mundo es de derechas, el País, de Izquierdas”. Eso es lo que el pueblo dictaminará con rotundidad mientras esboza una tímida sonrisa de satisfacción si es preguntado por el áspero y delicado tema de las ideologías en la prensa de nuestro país.¿Realmente tan mal está la cosa?
El pasado 11 de abril el que fuera número dos de la Policía Nacional cuando ocurrieron los fatídicos hechos del 11-M, Pedro Díaz Pintado, testificaba ante el juez tres años después de que ocurriese la masacre.
Sus palabras además de traer consigo claridad y concisión fueron rotundas: el ex-subdirector de los cuerpos de seguridad informó el mismo 11 de Marzo por la tarde al ministro de Interior de la vinculación islamista en los atentados de Madrid.
En resumidas cuentas, el titular que esta bomba informativa revelaba es el conocimiento en todo momento por parte de Ángel Acebes de la no autoría de ETA en los actos terroristas.
Esta declaración tan valiosa comprensiblemente se convirtió en tema principal de primera página de todos y cada uno de los diarios de tirada nacional.
A estas alturas de la película no voy a descubrirle nada nuevo que usted ya no sepa; sin embargo si que me gustaría reflejar de forma más o menos explícita los distintos enfoques que los dos principales diarios de tirada nacional otorgaron en su día a dicha noticia.
Titular.
El País rezaba: “Los jefes policiales en la época del PP dejan a Acebes en evidencia ante el juez”
El titular, si bien es claro, abusa un poco de ser partidista. Sea cómo sea, no dice ninguna mentira. Es concreto y no deja dudas al lector.
Mientras tanto, ese mismo día, el Mundo titulaba así a la misma noticia: “Nos dijeron que no era Titadyn porque no había nitroglicerina”.
Ya desde un primer momento nos encontramos con un titular que no sabemos muy bien a donde pretende llegar. El objetivo de todo titular noticioso que se precie es el de sintetizar el hecho principal, la noticia, en una frase corta.
A pesar de que los editores del Mundo están haciendo mucho por que todo ciudadano medio sea un entendido de explosivos y sustancias químicas, el titular que nos presenta es confuso y obliga a leer subtítulo y entradilla para saber de que va el asunto.
Cobertura
El país dedica 3 páginas a las declaraciones de Díaz Pintado; una página y media cubre toda la noticia. Otra media página se encarga de recordar al lector las comparecencias de Acebes en los días cruciales antes de las elecciones del 2004. Por último otra página muestra 4 documentos escaneados e informa sobre la posible existencia de un informe fraudulento que vincularía a ETA con los atentados.
El Mundo dedica una página.
Tratamiento
En el Mundo llaman mucho la atención varias cosas:
La noticia se limita a transcribir la testificación de Díaz Pintado. La primera y única vez que se puede leer la palabra Acebes es en la última columna:
“El dato de que no había aparecido nitroglicerina supuso en torno a las 17:30 horas del 11-M, descartar la primera información aportada al ministro Ángel Acebes: que el explosivo era el habitual de ETA”
La primera y única actuación de Acebes la encontramos en el último párrafo :
“Fue entonces, según explicó ayer Díaz-Pintado, cuando se plantean si hay que seguir la línea de investigación de ETA o si se iniciaba una nueva via. Fue el propio ministro el que dice: no, abran una nueva vía”
Se puede observar lo mucho que le cuesta al diario de Pedro Jota reconocer que Acebes ya conocía perfectamente la remota posibilidad de la autoría de ETA.
En fin. No pretendo hacer juicios de valor, ni posicionarme en un bando u otro.
Verdaderamente es una pena que en los tiempos que corren, aún siga siendo utópica la idea de contar con informadores claros y transparentes.
sábado, 14 de abril de 2007
¿Por qué?
A diferencia del resto de Europa, en España los horarios son más tardíos, comemos más tarde, madrugamos menos, trasnochamos bastante,.... Bueno, qué os voy a decir que no sepáis. Los niños ven las series por la noche, las buenas películas empiezan tarde y demás.
Hasta aquí todo es normal, nada sorprende, pero si nos fijamos encontramos el problema, un problema que amenaza con destruir a la humanidad, el espíritu infantil, las pequeñas travesuras, el aprendizaje de los niños y demás. Este problema se llama Los Lunnis. Sí señor, estos simpáticos muñecos, seguramente controlados por un despiadado psicópata sin escrúpulos atentan directamente contra las costumbres ibéricas. En una tomadura de pelo que sorprende al más tonto, nuestros queridos Lunnis intentan dirigir la vida de los niños, diciéndoles cuándo deben levantarse y cuándo deben acostarse.
Pero lo peor no es esto, lo más terrible es que estos malvados muñecos disfrazados de bondad, se van a dormir a las ocho de la tarde. Por favor, que a esa hora los niños están casi merendando (tanto no, pero casi). En qué desquiciada cabeza cabe la idea de irse a dormir a las ocho de la tarde. Esto se exagera en verano, cuando a esa hora hace un sol que derrite las paredes. La idea de Los Lunnis es acabar con la moral de los niñoque se convierten en máquinas que duermen de día. De esta forma, se producen mutaciones que transforman a los niños en vampiros psicokillers flowercientes. Esta raza de vampiros, mucho más compleja que las anteriores, es capaz de destruir el mundo. Sus efectos ya empiezan a sentirse, pero mucha gente aún los ignora.
Debemos actuar rápido, no dejéis que los niños vean Los Lunnis, no permitáis que se acuesten a las ocho de la tarde, y sobre todo, no dejéis que canten las canciones de este maléfico programa.
¡¡Acabemos con la conspiración antes de que nos destruyan a nosotros!!
martes, 10 de abril de 2007
Libertad limitada
Sin embargo, la mayoría de la población no es libre, o lo es de forma muy limitada. Pongamos un ejemplo muy estúpido, antes de pasar a algo más serio. Cuando vamos a un restaurante como clientes, se supone que está en nuestras manos la decisión de qué comida vamos a tomar, sin embargo, el número de opciones es muy limitado. Sí, sé que estaréis pensando que esto es una tontería, pero vamos ahora con algo mucho más serio.
La democracia en la que vivimos no pasa de ser una pseudodemocracia. Cada tres o cuatro años, se nos llama a votar a las elecciones a los mayores de 18 años. Hasta esa edad, uno no cuenta, eso sí, las leyes que se le imponen sí que debe cumplirlas. Bien, acudimos a esas elecciones 'libres', creyendo ingenuamente que nosotros elegimos a los gobernantes. Nada de eso. Acudimos a las urnas para votar a unos partidos, con unos programas electorales que, en caso de votarles, debemos aceptar íntegramente, aunque no estemos conformes con algunas partes. Votamos a unas listas ya preparadas, en las que no podemos decidir cuál es nuestro representante más idóneo, sino que votamos a una lista ya hecha, con un orden inalterable. A fin de cuentas, estamos votando a lo que menos nos disgusta, no a lo que más nos gusta, pues dentro de esos programas, de esas listas, hay partes con las que no comulgamos, pero que debemos aceptar si no queremos que gane otro partido con unos intereses muy diferentes a los nuestros.
Una vez que nuestro candidato vence en las elecciones, aunque no estemos de acuerdo con todo su programa, nuestro afamado 'gobierno del pueblo' ha terminado. Se acabó la democracia. El presidente va a estar en el cargo durante varios años, hasta las próximas elecciones, con las manos libres para actuar, y no hablemos ya del caso en el que el gobierno tiene la mayoría absoluta. Una vez en el poder, los votantes no interesan durante aproximadamente, los dos primeros años. El gobierno toma las decisiones que cree más oportunas, decisiones como guerras, alianzas, apertura de mercados, etc, en las que el pueblo nada tiene que hacer. La población no participa en estas decisiones que tanto le afectan, y que son tomadas unilateralmente por los gobernantes. Dos años en los que, pese a las manifestaciones, huelgas o cualquier otra reivindicación de la población, los gobernantes hacen lo que les viene en gana. Los dos últimos años de una legislatura, los partidos políticos (todos, sin excepción), en un acto de una hipocresia despreciable, vuelven a las calles, para ganar votos, para que la gente se vea representada por la clase política, que en realidad sólo busca su provecho. En una representación más propia del teatro, los políticos afirman escuchar a la población, prestarle atención y demás, algo que se les olvida en cuanto tienen el poder. Llegada la época de nuevas elecciones, los políticos son capaces incluso de repartir besos por las calles de las grandes ciudades, pero de nuevo, y otra vez, una vez depositados los votos, los habitantes de estas pseudodemocracias vuelven a no ser más que simples espectadores de la política. Las personas son u¡tilizadas por los gobiernos en su beneficio.
Así es como intentan atontarnos, mostrándonos una falsa realidad, haciéndonos creer que somos nosotros los que gobernamos, cuando en realidad somos los gobernados. La fácil excusa de decir que este sistema es el mejor que existe actualmente, no debe hacernos dejar de luchar por un sistema mejor, porque un mundo distinto es posible, y si realmente no lo es, prefiero seguir soñando que rendirme a la realidad y aceptar las injusticias.
Saludos.