miércoles, 9 de mayo de 2007

Despedida en la cumbre


Escasos lectores del blog de calle Galicia. Me dirijo a vosotros para comunicaros mi abandono indefinido del blog. La escaso objetividad a la hora de valorar los textos por parte de los lectores me hacen dejarlo. Además, cuando me metí en este blog, que ahora apesta, la idea era la de crear una gran comunidad de lectores y escritores. Que cada uno escribiera algo, que todo el mundo aportara. Pero, pasado el tiempo, nos encontramos con un único lector fiel (mi querido padawan, Manu), un par de lectores esporádicos y sólo tres escritores. Blade, que escribe sólo en los años bisiestos, Tony, cuyos artículos son cada vez más desquiciados, además de tratar generalmente de Madrid, y Dzarko, que combinaba textos humorísticos con críticas a diferentes aspectos de la actualidad. Así pues, en vista del desprecio general hacia mis textos y de los motivos ya citados, dejó este blog hasta que las cosas cambien.

No quisiera dejar de recordar que me retiro en la cima, fiel a mi estilo, y que mis metas son mucho mayores que las que puedo conseguir a través de este blog en el momento actual. Me dirijo con paso firme hacia un escalón superior en mi carrera intelectual, y hacia una producción de textos de mayor calidad que los que pueden verse por estos lares.

Sin más, deseo suerte a los dos componentes de este blog, espero que las cosas vayan a mejor, y ya sabéis, si esto vuelve a funcionar, no dudéis en llamarme.

DZARKO

2 comentarios:

Tony dijo...

Ni te retiras en la cima, ni te necesitamos.A titulo personal, he de decir que sólo he escrito una entrada sobre nuestra querida Madrid. Sólo en una entrada, he hablado más de actualidady sociedad que tus bananeros artículos de potajes. Tú eres el que se lo ha buscado. Eres un infiel, un necio y una patán cucaracha.

Anónimo dijo...

Querido Tony, ni en tus mejores sueños eres capaz siquiera de besarme los pies. La cima es algo que tú ni siquiera concibes. Carente de argumentos te dedicas a insultar y despreciar a tus compañeros. Aún así, incapaz de rebajarme a tu nivel, te tiendo de nuevo la mano para una posible reconciliación.